Capítulo 49:
Narra Álvaro:
No lo dudo ni un instante y comienzo a bajarle las bragas
poco a poco para hacerla sufrir cuando alguien abre la puerta de golpe.
-
Didi, Blas y… - dijo María apareciendo por la
puerta pero sé quedo muda viendo la escena.
-
Nosotros lo sentimos mucho… - dice Blas, mirándonos
perplejo y tapando los ojos a María.
¡Me caguen la puta! ¿Por qué siempre son ellos los que nos
interrumpen siempre? Agggg sé que Blas y María son mis mejores amigos pero hay
veces que les odio a más no poder. Me giro hacia donde se encuentra Didi tapada
con las sabana, más bien mal tapada por las prisas, y roja como un tomate de la
vergüenza que tiene ahora y yo solo puedo reírme de lo adorable que esta así.
-
¿Qué queréis? – les pregunto malhumorado.
-
Solo veníamos a deciros que los chicos habíamos
decidido que hoy tocaba tarde de chicas y chicos y veníamos a preguntaros que
os parecía pero creo que será mejor que hablemos después – dice María.
-
Si cuando os vistáis – dice Blas aguantando la
risa.
-
Ahora mismo vamos – les respondo.
Blas y María cierran la puerta y entonces, no aguanto más y
beso a Didi apasionadamente, pero ella me aparta.
-
No Álvaro, ahora no debemos bajar – me dice.
-
¿En serio? – le pregunto sin creerme lo que me
estaba haciendo.
-
Te lo estoy diciendo en serio.
-
No puedes hacerme esto, no puedes dejarme con
este calentón ¿ahora qué hago yo con esto? – le pregunto apartando las sabanas
y mirando a mis boxers.
-
Ja, ja, ja, creo que te vendría bien una ducha
bien fría ja, ja, ja. – me dice riéndose a más no poder.
-
Ja, ja, ja, muy graciosa cielo. Pero esto no se
queda así, ya verás cuando te pille yo – le digo giñándole un ojo.
-
Eso ya se verá Álvarito.
Me meto en la ducha y el agua fría me relaja y va bajando el
calor interno que tenía. Ojalá no hubieran entrado por esa puerta.
Salgo del baño y veo que Didi ya se ha cambiado y se esta
peinando.
-
Ummm – gruño cuando la veo vestida – tú lo que
quieres es provocarme ¿verdad?
-
Ja, ja, no cielo, no - dice irónicamente.
Se acerca lentamente a mí y me acerca a ella agarrándome de
la camiseta hasta quedar los dos separados por pocos milímetros. Pone sus
brazos en mi cuello y se acerca lentamente a mis labios. Los roza y sin haberlos besado me
susurra:
-
Te amo
Álvaro.
Y entonces me besa, es un beso cargado de amor y pasión,
pero sobre todo en él veo todo lo que me ama y no sabe cómo decirlo y
viceversa, yo le digo con ese beso cuanto la amo.
-
Deberíamos bajar
ya Álvaro – me dice apartándose de mí.
-
Tienes razón, pero te juro que un día de estos
los mato, a los dos.
Abre la puerta y la oigo reírse de mi comentario mientras
baja por las escaleras, me encanta esa risa que tiene, es tan… ella.
Llegamos al salón y nos ven y se empiezan a reír de nosotros
y estoy seguro de que estos dos bocazas ya lo han dicho.
-
Ya que estamos todos al fin… - dijo Natalia
mirándonos a nosotros dos en particular.
-
Hemos pensado que hoy podríamos hacer una
tarde-noche de chicas – dijo Lucía.
-
Me parece una idea estupenda – dice David.
Todos asentimos al comentario de David.
-
Pues bien, nosotras nos quedaremos aquí en
nuestra casa – dice María – y vosotros no lo sé ni me importa ja, ja.
-
Ja, ja, ja, que graciosa – le dice Blas.
-
Se supone que debemos de desconectar de los
chicos y ni quiera hablar en todo lo que queda de día – sigue diciendo María.
La he visto, sé que se lo decía a Blas en particular. Está
sufriendo y sé que necesita este momento para olvidarse por un instante de todo
lo que la rodea. Y sé que este plan ha sido una buena idea en cuanto la veo
como intentan salir unas pequeñas lágrimas por sus ojos. Sé que estará bien y
que las chicas la consolarán porque necesita desahogarse de todo lo referente
con Blas.
No ponemos en marcha las chicas se quedan en su casa y
nosotros nos vamos fuera.
-
¿A dónde vamos? – pregunto deseando saber la
respuesta ya que empezaba a hacer un poco de frío.
-
¿Qué os parece ir a mi casa y después ya decidimos?
– propone Dani.
-
Genial – dice David.
Nos encaminamos todos a casa de Dani, iba andando solo ya
que me apetecía pensar en mis cosas cuando me doy cuenta de que todos me
miraban y se miraban entre si riéndose. Hay madre la que me espera.
Llegamos y nos sentamos todos en los sofás, cuando de
repente se callan todos y me miran.
-
¿Qué? – les pregunto – ¿tengo monos en la cara o
qué?
-
Ja, no es eso – dice Blas.
-
¿Pues entonces qué?
-
No solo queríamos saber que había pasado arriba,
en la habitación de Didi ¿lo habéis hecho? – pregunta Dani sin cortarte.
-
¿Y a ti que te importa eh? – le pregunto enojándome.
-
Hombre porque nos interesa saberlo a todos –
dice David.
-
No, no lo hemos hecho. María y Blas nos
interrumpieron – digo avergonzado.
-
¿Otra vez? – dice Carlos – Ya estáis otra vez
vosotros dos liándola.
-
Oye no te metas con nosotros, no tenemos la
culpa de que estuvieran esa situación tan… - se defiende Blas.
Todos acaban riéndose. Charlamos de todo un poco hasta que
Dani, como no, vuelve a sacar el mismo tema.
-
Oye Álvaro ¿cuéntanos cuántas veces Blas y María
os has interrumpido vuestro “pinchito”?
-
Ja, ja, ja – se ríen los cuatro menos yo.
-
Cuatro – le digo.
-
Ja, ja – se ríe Carlos junto con los demás –
sabemos una, ¿nos cuentas las demás? Si no nos lo cuentas lo contará Blas.
-
Está bien os lo contaré. La primera vez estábamos…
Narra Didi:
Nos quedamos sentadas en el sofá hasta que a Natalia se le
ocurrió que preparásemos una merienda y luego nos sentaríamos todas para
ponernos al día porque algunas lo necesitaban. Preparamos galletas, magdalenas,
palmeras… vamos en conclusión todo tipo de dulce, ya que lo ibas a necesitar y
también chocolate, dicen que el helado es el mejor amigo cuando estas triste y
deprimido pero nosotras cuando hace frío preferimos chocolate.
Por fin ya sentadas en los sofás como más cómodas estábamos me
dicen.
-
Oye Didi nunca nos has contado como conociste a
Álvaro ni cómo te pidió que fueses su novia ¿nos lo cuentas? – me pregunta
Adriana.
Dudo un segundo, y en ese segundo miro a Lucía que me señala
con los ojos a María y se perfectamente lo que quiere decirme. Primero vamos a
hacer que se sienta mejor y se distraiga un poco, porque siempre los encuentros
con Blas cada vez la dejan más apagada de lo que ya está, luego si eso ya
haremos que se desahogue con nosotras y que nos cuente como lo está pasando
todo, todo lo relacionado con Blas y sobre todo y lo que nos debe preocupar a
todas es como se encuentra su corazón porque creo que ya no va a aguantar más
en esta situación.
-
Pues haber, Álvaro y yo nos conocimos…
Autora:
Hola chicas!!! Espero que os haya gustado el nuevo capítulo
y siento haberos echo esperar tanto para leerlo. Tengo que decir que el
capítulo no esta muy bien pero lo he hecho lo mejor que he podido porque llevo
toda la semana mala y quería que por lo menos tuvierais un capítulo a lo que
aferraros en esta semana. Siento deciros que posiblemente la semana que bien no
podre subir ya que estoy con los exámenes finales de la primera evaluación.
Desearme suerte chicas.
Espero vuestros comentarios abajo y por favor ser sinceras y
no os cortéis ni un pelo en decirme lo que queráis.
Gracias una vez más, como digo siempre, por leerla y serle
unas fieles lectoras a esta novela que escribo con mucho amor y cariño para
vosotros.
Besos,
María.



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